COLORES TERCIARIOS: QUÉ SON Y CÓMO SE OBTIENEN AL MEZCLAR COLORES

Colores terciarios y mezclas de color en pintura

Después de los colores primarios y secundarios, el círculo cromático puede seguir ampliándose mediante nuevas mezclas. Es aquí donde aparecen los colores terciarios, una familia mucho más amplia y especialmente interesante para quien pinta.

Los primarios nos permiten comprender la estructura básica del color y los secundarios nos muestran qué ocurre cuando combinamos esos colores de dos en dos. Los terciarios nos llevan un paso más allá: permiten construir matices menos elementales y acercarnos a una paleta mucho más variada.

Pero hay una pequeña dificultad: el término «color terciario» no siempre se utiliza con el mismo significado. Según el sistema de enseñanza, puede referirse a mezclas distintas. Por eso conviene aclarar primero de qué estamos hablando.

La idea fundamental: más importante que memorizar una lista de nombres es comprender cómo cambia un color cuando modificamos los pigmentos y sus proporciones. Esa observación es la que realmente resulta útil en la paleta.


QUÉ SON LOS COLORES TERCIARIOS

En un círculo cromático tradicional ampliado, los colores terciarios se obtienen al mezclar un color primario con un color secundario próximo a él.

De esta manera aparecen colores situados entre los primarios y los secundarios: amarillo verdoso, amarillo anaranjado, rojo anaranjado, rojo violáceo, azul violáceo y azul verdoso.

No son colores aislados. Entre un amarillo y un verde, por ejemplo, podemos obtener numerosas variaciones dependiendo de cuánto amarillo y cuánto azul intervengan en la mezcla.

AMARILLO
VERDOSO
AMARILLO
ANARANJADO
ROJO
ANARANJADO
ROJO
VIOLÁCEO
AZUL
VIOLÁCEO
AZUL
VERDOSO

Estos seis colores completan el círculo cromático de doce divisiones que se utiliza habitualmente para estudiar de forma sencilla las relaciones entre primarios, secundarios y los colores situados entre ellos.


CÓMO SE OBTIENEN

La manera más sencilla de comprenderlos es partir de los colores que ya conocemos. Tomamos un primario y lo mezclamos con el secundario situado junto a él en el círculo cromático.

Amarillo + verde Amarillo verdoso
Amarillo + naranja Amarillo anaranjado
Rojo + naranja Rojo anaranjado
Rojo + violeta Rojo violáceo
Azul + violeta Azul violáceo
Azul + verde Azul verdoso

Estas denominaciones nos sirven para situar aproximadamente el color. En la paleta, sin embargo, no necesitamos preparar primero un verde para después añadir amarillo. Podemos llegar al mismo sector cromático modificando directamente las proporciones de amarillo y azul.

Por ejemplo: si mezclamos amarillo y azul con un claro predominio del amarillo, obtendremos un verde amarillento. Si aumentamos progresivamente la cantidad de azul, iremos desplazándonos hacia verdes más equilibrados y después hacia verdes azulados.


EL COLOR CAMBIA CON LAS PROPORCIONES

Esta es probablemente la parte más útil para aprender a pintar. Una mezcla no cambia únicamente cuando sustituimos un pigmento: también cambia cuando modificamos la cantidad de cada color.

Entre amarillo y verde no existe un único amarillo verdoso. Podemos recorrer gradualmente toda una gama.

más amarillo   ←   variación de la mezcla   →   más verde

Lo mismo sucede entre amarillo y naranja, naranja y rojo, rojo y violeta, violeta y azul o azul y verde. El círculo cromático nos ayuda a ordenar esas transiciones, pero en una mezcla real los pasos pueden ser prácticamente continuos.

Esta es una de las razones por las que resulta más interesante aprender a mezclar que comprar todos los colores ya preparados. Con pocos pigmentos podemos construir una gama considerable de matices y, sobre todo, aprender cómo están relacionados entre sí.


¿POR QUÉ HAY DISTINTAS DEFINICIONES DE COLOR TERCIARIO?

Si buscamos información sobre colores terciarios podemos encontrar otra definición: la mezcla de dos colores secundarios o, de forma más general, mezclas en las que intervienen los tres primarios.

Esta manera de utilizar el término aparece en algunos sistemas tradicionales de enseñanza y conduce hacia colores más neutralizados: tierras, pardos, grises cromáticos y otros matices complejos.

No es necesario considerar que una definición invalida automáticamente a la otra. Lo importante es saber qué sistema estamos utilizando. En este artículo empleamos «terciario» para los seis colores que completan el círculo cromático de doce divisiones, es decir, las mezclas situadas entre un primario y un secundario vecino.

Para evitar confusiones: los nombres de la teoría del color sirven para ordenar y estudiar las mezclas. Al pintar, lo verdaderamente importante es saber qué pigmentos intervienen, en qué proporción y cómo modifican el color resultante.


DEL CÍRCULO CROMÁTICO A LA PALETA

Sobre el papel, un círculo cromático puede parecer una sucesión perfectamente ordenada de colores. En la paleta las cosas son algo más complejas, y precisamente por eso resultan más interesantes.

Un amarillo anaranjado obtenido con un determinado amarillo y un rojo de cadmio no será idéntico al que obtengamos con otros pigmentos. Del mismo modo, dos azules verdosos pueden ocupar una zona parecida del círculo y presentar, sin embargo, diferencias considerables de intensidad, transparencia o temperatura.

El círculo cromático debe entenderse como una herramienta para comprender relaciones, no como una carta exacta de los colores que aparecerán al mezclar cualquier tubo de pintura.

Puedes ampliar esta parte en El círculo cromático, donde veremos cómo se organiza y cómo utilizarlo para estudiar las relaciones entre los colores.


PARA QUÉ SIRVEN LOS TERCIARIOS AL PINTAR

En una pintura rara vez trabajamos únicamente con primarios y secundarios muy saturados. La mayor parte de los motivos que observamos contienen variaciones mucho más complejas.

Una hoja puede contener verdes amarillentos, verdes azulados y zonas parcialmente neutralizadas. Una piel puede incluir amarillos anaranjados, rojos cálidos, violetas muy apagados y numerosos colores difíciles de encerrar bajo un único nombre.

Comprender las mezclas terciarias nos ayuda precisamente a desplazar un color en una dirección concreta. En lugar de buscar un tubo que coincida exactamente con el color observado, podemos preguntarnos qué necesita nuestra mezcla: más amarillo, más rojo, más azul o una ligera neutralización.

Una buena pregunta ante la paleta: en lugar de pensar solamente «¿qué color es este?», prueba a preguntarte «¿hacia dónde necesito llevar la mezcla que ya tengo?». Esta forma de observar resulta mucho más útil para pintar.


UN EJERCICIO PARA COMPRENDER LOS TERCIARIOS

Podemos estudiar estas relaciones sin necesidad de construir un círculo cromático perfecto.

Escoge un amarillo y un azul. Prepara primero ambos colores por separado y después realiza una serie de mezclas aumentando poco a poco la proporción de azul.

amarillo   →   verdes amarillentos   →   verdes   →   verdes azulados   →   azul

Repite después el ejercicio entre amarillo y rojo, y entre rojo y azul. Lo interesante no es conseguir franjas idénticas, sino observar en qué momento dejamos de percibir claramente el primer color y comenzamos a reconocer el siguiente.

Si además repites el ejercicio cambiando uno de los pigmentos, comprobarás hasta qué punto la elección de los colores iniciales modifica toda la escala.

Guarda estas pruebas. Las cartas de mezcla realizadas con tus propios pigmentos terminan convirtiéndose en una referencia mucho más útil que cualquier círculo cromático impreso, porque muestran cómo se comportan realmente los colores con los que trabajas.


PRIMARIOS, SECUNDARIOS Y TERCIARIOS

Vistos en conjunto, estos tres grupos nos permiten comprender la estructura básica del círculo cromático.

PRIMARIOS Punto de partida del sistema de mezcla.
SECUNDARIOS Resultado de combinar dos primarios.
TERCIARIOS Colores situados entre un primario y un secundario vecino en el círculo de doce divisiones.

Si estás siguiendo esta serie desde el principio, puedes volver a Colores primarios o repasar Colores secundarios para ver cómo se construye la secuencia completa.

A partir de aquí podemos seguir estudiando el color desde otros puntos de vista: su temperatura, las relaciones entre complementarios, la neutralización y la manera de organizar una paleta para pintar.

La idea que conviene conservar: el círculo cromático ordena el color, pero la paleta lo convierte en experiencia. Cuanto más comparemos pigmentos, proporciones y mezclas, menos dependeremos de fórmulas memorizadas y mejor podremos controlar el color que necesitamos.

El oficio de pintar · Revisado y actualizado en octubre de 2026.

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