FIJADORES PARA DIBUJOS
Los dibujos realizados con carboncillo, pastel, sanguina, cretas y otros materiales secos tienen algo en común: parte del pigmento queda depositado sobre la superficie del papel y puede desprenderse o desplazarse con relativa facilidad. Basta pasar un dedo, apoyar otra hoja encima o manipular el dibujo sin cuidado para alterar una zona que estaba terminada.
Los fijadores para dibujos se utilizan para reducir ese problema. Aplicados correctamente, depositan sobre la superficie una película muy fina que ayuda a sujetar las partículas del material al soporte. Sin embargo, fijar un dibujo no siempre es necesario ni está exento de inconvenientes. Un exceso de producto puede modificar los valores, oscurecer determinadas zonas o cambiar el aspecto de la superficie.
Por eso, más importante que utilizar fijador por sistema es saber qué materiales lo necesitan, cuándo conviene aplicarlo y cómo hacerlo sin perjudicar el dibujo.
Qué es un fijador para dibujo
Un fijador es un producto que se pulveriza sobre determinados dibujos para ayudar a mantener las partículas del material adheridas al papel. Se emplea principalmente con técnicas secas cuyos pigmentos permanecen en buena medida sobre la superficie.
Esto sucede de forma muy evidente con el carboncillo y el pastel. Si observamos el papel de cerca, veremos que parte del material se aloja entre las irregularidades de su grano, pero otra parte permanece superficialmente y puede desprenderse.
El fijador crea una unión adicional entre esas partículas y el soporte. Conviene entender, sin embargo, que fijar no significa convertir el dibujo en una superficie completamente resistente al roce. Después de aplicar el producto, la obra continúa necesitando una manipulación cuidadosa.
¿Todos los dibujos necesitan fijador?
No. Esta es probablemente una de las cuestiones más importantes.
La necesidad de fijar depende del material utilizado, de la cantidad depositada sobre el papel, del propio soporte, de cómo vaya a conservarse la obra e incluso de si el dibujo está terminado o todavía se está trabajando sobre él.
Cuanto más suelto y pulverulento sea el material, mayor será el riesgo de que se desprenda. En cambio, otros medios se adhieren al papel con mucha más firmeza y pueden no necesitar fijación.
Carboncillo
El carboncillo es uno de los materiales en los que el uso del fijador resulta más habitual. Sus partículas se desplazan con facilidad y permiten difuminar, borrar y modificar las manchas precisamente porque su adherencia al papel es limitada.
Esta característica proporciona al carboncillo buena parte de su riqueza, pero también hace que un dibujo terminado sea vulnerable al roce.
Si quieres conocer con mayor profundidad este material, puedes consultar la guía Carboncillo para dibujo: tipos, papeles, técnicas y características.
Pastel
El pastel también deposita una cantidad considerable de pigmento sobre la superficie. Aquí la decisión de fijar requiere especial cuidado, porque el fijador puede alterar el aspecto de los colores y modificar la luminosidad característica del pastel.
En trabajos con varias capas puede utilizarse fijador durante determinadas fases del proceso, pero la aplicación final debe valorarse teniendo en cuenta tanto el material concreto como el resultado que queremos conservar.
Sanguina, sepia y cretas
En sanguinas, sepias y cretas la necesidad dependerá en buena medida de su composición y presentación. Una barra seca y blanda puede dejar bastante material sobre la superficie, mientras que determinados lápices presentan un comportamiento mucho más estable.
En el artículo dedicado a los lápices sepia y sanguina explico con mayor detalle las características y posibilidades de estos materiales tradicionales de dibujo.
Grafito
El grafito suele quedar mejor adherido al papel que el carboncillo o el pastel, especialmente cuando se trabaja con lápices. Por ello, un dibujo convencional a grafito no necesita necesariamente fijador.
En dibujos con mucha acumulación de grafito o determinadas formas de trabajo puede plantearse su uso, pero no debería aplicarse automáticamente a cualquier dibujo realizado a lápiz.
Para comprender mejor el comportamiento de ambos materiales puedes consultar Diferencias entre lápiz y carboncillo.
Fijador final y fijador de trabajo: no cumplen exactamente la misma función
Al hablar de fijadores conviene distinguir dos usos.
El fijador de trabajo se utiliza durante el proceso. Su finalidad es estabilizar parcialmente una capa para poder continuar dibujando encima. Debe permitir que la superficie conserve suficiente capacidad para recibir nuevo material.
El fijador final, en cambio, se aplica cuando el trabajo ha concluido y ya no tenemos intención de seguir dibujando sobre él.
No todos los productos están formulados para cumplir ambas funciones. Por ello, antes de utilizar uno conviene leer las indicaciones del fabricante y comprobar para qué técnicas y para qué tipo de aplicación está destinado.
Cómo aplicar correctamente un fijador para dibujos
La aplicación es tan importante como la elección del producto. Uno de los errores más frecuentes consiste en intentar proteger el dibujo con una capa abundante aplicada de una sola vez.
Con los materiales pulverulentos esto puede resultar especialmente problemático: una pulverización demasiado próxima o intensa puede desplazar las partículas antes incluso de que el fijador llegue a estabilizarlas.
1. Elimina únicamente el material completamente suelto
Antes de fijar, conviene comprobar que no existen acumulaciones de polvo que puedan caer simplemente al mover el soporte. No frotes ni cepilles la superficie del dibujo.
2. Coloca el dibujo correctamente
El soporte debe permanecer estable durante la aplicación. Es preferible trabajar en un lugar bien ventilado y seguir siempre las indicaciones de seguridad del producto utilizado.
Los fijadores en aerosol generan una pulverización que no conviene inhalar. Tampoco deben utilizarse cerca de llamas o fuentes de ignición cuando el fabricante indique que el producto es inflamable.
3. Respeta la distancia indicada por el fabricante
No existe una distancia universal válida para todos los aerosoles. La boquilla, la presión y la formulación varían de un producto a otro, por lo que debemos seguir las instrucciones del envase.
Aplicarlo demasiado cerca puede concentrar el producto en determinados puntos, producir gotas y alterar el dibujo.
4. Pulveriza mediante pasadas regulares
La pulverización debe desplazarse de manera continua por la superficie en lugar de permanecer detenida sobre una zona. Es preferible realizar capas ligeras y uniformes que saturar el papel de una sola vez.
5. Deja secar entre aplicaciones
Si el producto requiere más de una pasada, deja secar la anterior siguiendo las instrucciones del fabricante. Aplicar sucesivamente varias capas húmedas aumenta el riesgo de saturar el soporte y modificar el aspecto del dibujo.
Qué puede cambiar después de fijar un dibujo
Un fijador no es completamente invisible en todas las circunstancias. La magnitud del cambio depende del producto, del material, del papel y de la cantidad aplicada.
Puede producirse una variación en los valores, en el acabado superficial o en la percepción de algunos tonos. En materiales como el pastel, donde la luminosidad depende en buena medida de cómo las partículas de pigmento interactúan con la luz, estas modificaciones pueden resultar especialmente perceptibles.
También puede cambiar la respuesta de la superficie si pretendemos continuar dibujando sobre ella.
Por este motivo resulta muy recomendable hacer una prueba previa en otro papel utilizando los mismos materiales del dibujo definitivo. Una pequeña muestra permite comprobar qué ocurre después del secado sin arriesgar una obra terminada.
¿El fijador puede oscurecer el dibujo?
Sí, puede ocurrir. No significa necesariamente que todos los fijadores oscurezcan todos los dibujos, pero es un efecto posible y debe tenerse en cuenta.
Cuando se humedece o se modifica la disposición superficial de un material seco, la forma en que percibimos sus valores y colores también puede variar. Una aplicación excesiva aumenta el riesgo de cambios visibles.
Esto explica por qué la cantidad de producto importa tanto. Más fijador no equivale necesariamente a mayor protección ni a un mejor resultado.
¿Se puede utilizar laca para el pelo como fijador?
Es una solución casera conocida, pero no es la opción adecuada para conservar una obra artística.
La laca para el cabello está formulada para el pelo, no para la conservación de papel y materiales de dibujo. Su composición responde a una finalidad completamente distinta y no ofrece las garantías que debemos buscar en un producto destinado a una obra que queremos conservar.
Para trabajos definitivos es preferible utilizar un fijador formulado específicamente para dibujo y adecuado al material empleado.
El fijador no sustituye a una buena conservación
Este punto merece especial atención. Un dibujo fijado continúa siendo una obra sobre papel y debe conservarse como tal.
El fijador ayuda principalmente a estabilizar materiales que pueden desprenderse, pero no convierte el papel en un soporte inmune a la humedad, la luz, la suciedad, los golpes o una manipulación incorrecta.
Cuando un dibujo terminado se va a guardar sin enmarcar, conviene evitar el contacto y el roce directo de la superficie. Y si se enmarca, el montaje debe impedir que el dibujo quede presionado contra el cristal.
La conservación física de la obra y la fijación del material son, por tanto, cuestiones relacionadas pero diferentes.
Errores frecuentes al utilizar fijadores para dibujos
- Aplicar demasiado producto. Una capa excesiva puede alterar innecesariamente la superficie.
- Pulverizar demasiado cerca. Puede producir concentraciones, gotas o desplazar materiales muy sueltos.
- Mantener el aerosol quieto sobre un punto. La aplicación debe repartirse de manera uniforme.
- No realizar una prueba previa. Es especialmente arriesgado cuando desconocemos cómo reaccionarán el papel y el material.
- Utilizar el mismo criterio para todas las técnicas. Carboncillo, pastel, grafito y cretas no se comportan igual.
- Manipular el dibujo inmediatamente. Hay que respetar el tiempo de secado indicado para el producto.
- Confiar toda la conservación al fijador. La obra seguirá necesitando protección frente al roce, la humedad, la suciedad y una exposición inadecuada.
Entonces, ¿conviene fijar un dibujo?
No hay una respuesta única. En un carboncillo con bastante material superficial, el fijador puede resultar muy útil. En un dibujo a grafito bien conservado quizá sea innecesario. En un pastel terminado habrá que valorar cuidadosamente la posible modificación de la superficie.
La decisión correcta parte siempre de la misma pregunta: ¿qué problema quiero solucionar al fijar este dibujo?
Si existe riesgo real de desprendimiento del material, un fijador apropiado y correctamente aplicado puede ayudar. Si el dibujo es estable y puede protegerse adecuadamente mediante su conservación y enmarcado, no tenemos por qué añadir un producto simplemente por costumbre.
Conocer el comportamiento de cada técnica permite tomar esa decisión con mucho más criterio. En dibujo, proteger una obra no consiste en aplicar más productos, sino en utilizar solamente aquellos que realmente necesita.






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