LAPICES SEPIA Y SANGUINA
Los lápices sepia y sanguina pertenecen a una familia de materiales de dibujo especialmente interesante para trabajar retratos, figura, estudios del natural y bocetos. Sus tonos terrosos permiten construir dibujos más cálidos que el grafito o el carboncillo y ofrecen muchas posibilidades cuando se combinan con papeles de color y lápiz blanco.
A simple vista pueden parecer materiales muy próximos, pero sepia y sanguina producen sensaciones bastante diferentes. La sanguina se mueve dentro de los rojos, rojizos y tierras cálidas; el sepia suele presentar un marrón más oscuro y profundo, que puede acercarse visualmente a determinados tonos de sombra.
También cambia mucho el resultado según la presentación elegida. Podemos encontrarlos en forma de lápiz, barra o material más seco y pulverulento, y la respuesta sobre el papel dependerá tanto de su formulación como de la dureza y del tipo de superficie.
En este artículo veremos qué son la sanguina y el sepia, cómo distinguirlos, qué papeles funcionan mejor, cómo utilizarlos para líneas, manchas y degradados y de qué manera pueden combinarse con blanco para aprovechar el tono del propio papel.
QUÉ ES LA SANGUINA
La sanguina es un material de dibujo caracterizado por sus tonalidades rojizas y terrosas. El nombre procede precisamente de ese aspecto cálido, que puede variar desde rojos anaranjados relativamente luminosos hasta tonos más profundos próximos al rojo óxido.
Tradicionalmente se ha relacionado con materiales ricos en óxidos de hierro. En los productos artísticos actuales, sin embargo, la composición concreta puede variar según el fabricante y la presentación, de modo que conviene entender la palabra sanguina principalmente como una denominación del material y de su gama cromática, no como una fórmula única.
Su color resulta especialmente adecuado para el estudio de la figura humana. Sobre papeles crema, beige o ligeramente cálidos puede sugerir con mucha naturalidad piel, volumen y temperatura sin necesidad de recurrir a una paleta amplia.
La sanguina funciona especialmente bien en: retrato, figura, estudios anatómicos, bocetos del natural y dibujos sobre papel tonal.
QUÉ ES EL LÁPIZ SEPIA
El sepia utilizado actualmente para dibujo presenta normalmente un tono marrón oscuro, sobrio y profundo. Puede encontrarse en diferentes intensidades y, dependiendo del producto, ofrecer una apariencia algo más cálida o más neutra.
El término sepia tiene un origen histórico relacionado con una tinta marrón utilizada durante siglos, pero un lápiz sepia moderno no debe suponerse elaborado necesariamente con aquel material tradicional. En los productos actuales la formulación depende del fabricante.
Desde el punto de vista del dibujo, lo importante es su comportamiento: permite trabajar líneas oscuras, sombras, masas y contrastes manteniendo una temperatura más cálida que muchos negros.
Por eso puede resultar especialmente interesante cuando queremos realizar un dibujo monocromático sin recurrir al negro puro.
DIFERENCIAS ENTRE SEPIA Y SANGUINA
La diferencia más evidente entre ambos materiales es el color, pero también influye la función que puede asumir cada uno dentro del dibujo.
Presenta una gama rojiza y terrosa. Su calidez resulta especialmente apropiada para piel, figura humana y estudios en los que queremos evitar la frialdad del grafito o el negro.
Se mueve normalmente dentro de marrones más oscuros. Puede proporcionar mayor profundidad a las sombras y resulta muy útil para paisajes, retratos, estudios de objetos y dibujos monocromáticos.
Ninguno de los dos materiales debe entenderse como sustituto obligatorio del otro. Podemos trabajar exclusivamente con sanguina, exclusivamente con sepia o combinarlos dentro de un mismo dibujo.
LÁPICES, BARRAS Y DIFERENTES PRESENTACIONES
Sepia y sanguina pueden encontrarse en diferentes formatos. La respuesta exacta cambia según la formulación, por lo que dos productos con el mismo nombre pueden producir trazos bastante distintos.
Lápiz
Es la presentación más cómoda para líneas, detalles y zonas pequeñas. La envoltura de madera permite controlar mejor la punta y reduce el contacto directo de las manos con el material.
Si quieres comparar este comportamiento con otros materiales habituales de dibujo, en Diferencias entre lápiz y carboncillo encontrarás una explicación específica sobre la respuesta de ambos materiales.
Barra
Permite aprovechar tanto la punta como los laterales. Al utilizarla tumbada podemos cubrir áreas mucho mayores y establecer rápidamente grandes masas de luz y sombra.
Materiales más secos o más grasos
Algunos lápices sepia y sanguina producen una huella seca, mate y fácil de difuminar; otros incorporan aglutinantes que proporcionan una marca más firme y adherente. Esta diferencia afecta mucho a la posibilidad de borrar, difuminar y superponer capas.
El carboncillo para dibujo es un buen punto de comparación porque permite entender mejor cómo responde un material seco y pulverulento sobre papeles con diferentes texturas.
Por eso resulta más útil probar el material sobre el papel que confiar únicamente en su denominación comercial.
QUÉ PAPEL UTILIZAR CON SEPIA Y SANGUINA
La elección del papel modifica considerablemente el aspecto del dibujo. Una superficie completamente lisa produce una huella diferente de otra con un grano claramente visible.
Para un uso general suele funcionar bien un papel con grano fino o medio. La textura proporciona pequeñas irregularidades donde el material puede depositarse y permite combinar líneas, manchas y degradados.
Papel relativamente liso: adecuado para detalles, retratos pequeños y líneas controladas.
Grano fino o medio: opción versátil para líneas, manchas, degradados y modelado.
Papel muy rugoso: produce una huella fragmentada y hace que la textura del soporte tenga mucho protagonismo.
El gramaje debe ser suficiente para soportar el trabajo previsto. Si vamos a insistir con gomas, difuminos, varias capas o técnicas combinadas, un papel algo más resistente resulta más cómodo que una hoja muy fina.
SEPIA Y SANGUINA SOBRE PAPEL TONAL
El papel tonal es uno de los soportes más interesantes para trabajar con estos materiales porque permite utilizar el color de la hoja como valor intermedio.
Sobre un papel beige, gris, crema, ocre apagado o ligeramente azulado no necesitamos construir todo el dibujo desde el blanco. El propio soporte puede funcionar como tono medio.
A partir de ese valor podemos avanzar en dos direcciones: utilizar sepia o sanguina para las zonas oscuras y añadir blanco únicamente en las luces.
Esta manera de trabajar está directamente relacionada con el estudio de los valores. En Colores acromáticos se explica con más detalle cómo se organizan blanco, negro y grises dentro de una escala tonal.
Una ventaja del papel tonal: permite construir simultáneamente hacia las luces y hacia las sombras en lugar de partir siempre de un fondo blanco.
TÉCNICAS BÁSICAS CON LÁPICES SEPIA Y SANGUINA
Línea
Podemos variar la presión para obtener trazos más claros u oscuros. Una punta bien afilada resulta útil para contornos selectivos, pequeños detalles y direcciones de la forma.
No es necesario perfilar todo el dibujo. Las líneas pueden aparecer únicamente donde ayudan a explicar una forma y desaparecer en las zonas en las que el volumen se entiende mejor mediante cambios de valor.
Rayado y trazos cruzados
Las líneas paralelas o cruzadas permiten oscurecer progresivamente una zona sin perder por completo la textura del dibujo.
Variar la dirección del rayado también puede ayudar a describir superficies y volúmenes. En un rostro, por ejemplo, las marcas pueden acompañar los cambios de dirección de las mejillas, la frente o el cuello.
Mancha
Cuando utilizamos una barra o el lateral de una mina suficientemente expuesta podemos cubrir áreas más amplias y establecer grandes masas antes de resolver los detalles.
CÓMO HACER DEGRADADOS
Un degradado puede conseguirse variando progresivamente la presión, superponiendo capas ligeras o combinando ambos procedimientos.
Conviene comenzar con poca presión. Si saturamos demasiado pronto la superficie, puede resultar difícil aclarar posteriormente una zona.
Para pasar de un tono claro a otro oscuro podemos construir varias capas de trazos ligeros, aumentando gradualmente su densidad. Este procedimiento suele proporcionar mayor control que intentar conseguir toda la oscuridad en una sola pasada.
El grano del papel también participa en el degradado. Con una presión suave quedan visibles muchos pequeños puntos del soporte; con sucesivas capas el material va ocupando progresivamente esas irregularidades.
CÓMO DIFUMINAR SEPIA Y SANGUINA
La posibilidad de difuminar depende en buena medida de la formulación concreta del material. Los productos más secos suelen desplazarse con mayor facilidad que aquellos con una huella más grasa o adherente.
Cuando el material lo permite, podemos utilizar un difumino, un pincel suave, un pequeño trozo de papel o un paño limpio. Cada herramienta produce una superficie distinta.
Difumino: útil para pequeñas zonas y transiciones controladas.
Pincel suave: permite desplazar partículas sin presionarlas demasiado contra el papel.
Paño o papel: adecuado para superficies más amplias.
No es necesario difuminar todo el dibujo. Mantener una combinación de zonas fundidas y trazos visibles suele producir un resultado más rico que homogeneizar completamente la superficie.
CÓMO COMBINAR SEPIA, SANGUINA Y BLANCO
Una de las combinaciones tradicionales más atractivas consiste en trabajar sobre papel tonal utilizando sanguina o sepia para las zonas oscuras y un material blanco para las luces.
El color del papel queda visible en buena parte del dibujo y funciona como tono medio. Esto evita tener que cubrir toda la superficie y permite concentrar el trabajo en las zonas realmente necesarias.
El blanco debe utilizarse con cierta reserva. Si se aplica por igual en todas las zonas claras pierde capacidad para señalar las luces verdaderamente importantes.
Papel: valor medio.
Sepia o sanguina: medios tonos oscuros y sombras.
Blanco: luces y pequeños acentos.
CÓMO COMBINAR SEPIA Y SANGUINA EN UN MISMO DIBUJO
Sepia y sanguina pueden utilizarse juntos siempre que cada uno tenga una función clara dentro del dibujo.
Una posibilidad consiste en utilizar la sanguina como color dominante y reservar el sepia para reforzar determinadas sombras, contornos o zonas de máxima profundidad.
Otra opción es comenzar con un encaje ligero en sepia y desarrollar posteriormente las zonas cálidas con sanguina. No existe una única secuencia válida: dependerá del motivo y del efecto que busquemos.
Lo importante es evitar que ambos materiales se mezclen indiscriminadamente hasta producir una superficie uniforme. Conservar diferencias visibles entre sus temperaturas y valores ayuda a que la combinación tenga sentido.
SEPIA Y SANGUINA PARA RETRATO Y FIGURA
El retrato es uno de los ejercicios donde mejor se comprenden las posibilidades de estos materiales.
Antes de trabajar ojos, boca o cabello conviene establecer la forma general de la cabeza, la inclinación, el eje del rostro y las grandes relaciones de luz y sombra.
La sanguina permite introducir una temperatura cálida sin necesidad de utilizar numerosos colores. El sepia puede emplearse para reforzar zonas como el cabello, las cavidades de los ojos, determinados pliegues o sombras profundas.
Sobre papel tonal, unos pocos acentos blancos en frente, nariz, pómulos o zonas iluminadas pueden completar la sensación de volumen sin cubrir completamente el soporte.
HAY QUE FIJAR LOS DIBUJOS DE SEPIA Y SANGUINA
La necesidad de utilizar fijador depende de la formulación del material y de la cantidad de partículas que permanezcan sueltas sobre el papel.
Una sanguina o un sepia secos y pulverulentos pueden desplazarse con el roce de una manera similar a otros materiales de dibujo secos. Un lápiz con mayor cantidad de aglutinante puede quedar mucho más adherido al soporte.
Si quieres profundizar en este punto, puedes consultar Fijadores para dibujos , donde se explica para qué sirven y qué precauciones conviene tener al utilizarlos.
Antes de aplicar fijador sobre una obra terminada conviene probarlo en un dibujo de ensayo realizado con los mismos materiales y sobre el mismo papel. Algunos fijadores pueden modificar ligeramente los valores, el contraste o el aspecto superficial.
Tanto si utilizamos fijador como si no, los dibujos terminados deben protegerse del roce y almacenarse correctamente.
ERRORES FRECUENTES AL UTILIZAR SEPIA Y SANGUINA
Una presión excesiva puede dificultar las correcciones y hacer que el material quede demasiado incrustado en la superficie del papel.
El exceso de difuminado puede eliminar la variedad de marcas y hacer que todas las superficies tengan el mismo aspecto.
Sobre un papel tonal, llenar de blanco todas las zonas claras elimina buena parte de la ventaja que ofrece el propio color del soporte.
La respuesta de sepias y sanguinas puede variar mucho entre productos. Un pequeño ensayo permite comprobar dureza, capacidad de difuminado, borrado y adherencia antes de comenzar una obra.
CÓMO EMPEZAR CON SEPIA Y SANGUINA
Para comenzar no hace falta utilizar muchos materiales a la vez. Un lápiz de sanguina, un lápiz sepia y un papel de grano fino o medio permiten realizar numerosos ejercicios.
Antes de intentar un retrato elaborado conviene dedicar una hoja a conocer los materiales.
1. Haz líneas con diferentes presiones.
2. Construye un degradado de claro a oscuro.
3. Prueba rayados en distintas direcciones.
4. Difumina únicamente una parte de las muestras.
5. Comprueba cuánto material puedes retirar con una goma adecuada.
6. Si tienes papel tonal, añade unas pocas luces con blanco.
Estos ejercicios permiten conocer el material antes de enfrentarse a un dibujo completo y ayudan a comprender qué procedimientos funcionan mejor con cada lápiz.
SEPIA Y SANGUINA: DOS MATERIALES PARA APRENDER A VER EL VALOR
Los lápices sepia y sanguina permiten trabajar con una gama limitada y concentrarse en aspectos fundamentales del dibujo: proporción, estructura, valores, volumen y dirección de la luz.
La sanguina aporta una calidez especialmente apropiada para retrato y figura, mientras que el sepia permite profundizar sombras y construir dibujos monocromáticos de gran riqueza.
Sobre papel tonal, combinados con blanco, ambos materiales permiten además trabajar a partir de un valor medio y desarrollar luces y sombras en direcciones opuestas.
Como ocurre con cualquier material de dibujo, lo más útil es conocer primero su comportamiento. Probar líneas, manchas, degradados y superposiciones en una hoja de ensayo suele enseñar más que intentar aplicar desde el principio una fórmula fija.





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