SANGUINA PARA DIBUJO: QUÉ ES, TIPOS Y CÓMO UTILIZARLA
Se presenta en lápices, barras y otros formatos preparados para dibujo. Puede utilizarse mediante líneas, tramas y manchas, y permite construir desde estudios muy ligeros hasta dibujos con un desarrollo tonal considerable.
Su color ha hecho de la sanguina un material especialmente interesante para el estudio de la figura y el retrato, aunque no está limitada a estos temas. Naturalezas muertas, paisajes, estudios de manos, telas o apuntes del natural pueden resolverse igualmente con ella.
La sanguina no es simplemente un lápiz rojo. Es una familia de materiales de dibujo de tonos rojizos y terrosos que puede encontrarse en diferentes formulaciones y formatos, con comportamientos distintos sobre el papel.
QUÉ ES LA SANGUINA
Tradicionalmente, el término sanguina se relaciona con materiales de dibujo cuyo color procede de tierras y pigmentos ricos en óxidos de hierro, responsables de sus característicos tonos rojizos.
Los productos actuales comercializados como sanguina no tienen por qué presentar todos la misma composición. Pueden incorporar pigmentos, cargas y aglutinantes diferentes según el fabricante y el formato, por lo que también varían su dureza, intensidad, capacidad de difuminado y adherencia al papel.
Por esta razón, dos sanguinas de marcas o formatos distintos pueden producir resultados bastante diferentes aunque pertenezcan a una gama cromática semejante.
SANGUINA EN LÁPIZ Y EN BARRA
El formato influye directamente en la manera de trabajar. El lápiz de sanguina facilita el control de la punta y resulta apropiado para líneas, pequeños detalles y zonas donde necesitamos mayor precisión.
La barra permite trabajar de una manera más amplia. Podemos utilizar una arista para obtener trazos relativamente estrechos o apoyar una parte mayor de su superficie para cubrir zonas y construir masas.
Ninguno de los dos formatos es necesariamente mejor. El lápiz favorece determinadas operaciones y la barra otras. También pueden combinarse dentro de un mismo dibujo si sus características son compatibles.
Si quieres comparar este material con la sepia, puedes consultar Lápices sepia y sanguina, donde se explican las diferencias entre ambos.
CÓMO ELEGIR EL PAPEL
La superficie del papel influye mucho en el aspecto de la sanguina. Un papel relativamente liso facilita líneas definidas y pequeños detalles, mientras que un grano más perceptible fragmenta ligeramente el trazo y retiene el material de otra manera.
Para dibujos con varias capas conviene utilizar un soporte que resista el trabajo previsto sin deteriorarse con facilidad. La presión excesiva y el frotado continuado pueden alterar la superficie del papel, independientemente del material empleado.
El color del soporte también cambia el resultado. Sobre papel blanco, el propio papel proporciona las luces más claras. Sobre un papel crema, gris, tostado o de otro tono medio, el fondo pasa a formar parte activa de la gama tonal.
DIBUJAR CON LÍNEAS
La sanguina puede utilizarse como un material esencialmente lineal. Con una punta bien preparada podemos construir contornos, ejes, pliegues y pequeños cambios de dirección.
Variar la presión permite modificar la intensidad del trazo dentro de los límites que admita cada producto. No es necesario marcar todas las líneas con la misma fuerza: unas pueden quedar apenas indicadas y otras adquirir mayor presencia.
También podemos construir zonas más oscuras mediante líneas paralelas o cruzadas, conservando visible la estructura del trazo en lugar de convertir toda la superficie en una mancha uniforme.
Estas posibilidades de la línea están desarrolladas con más detalle en Dibujar solo con líneas: tipos de trazo y materiales para dibujo.
TRABAJAR CON MANCHAS Y VALORES
La sanguina también permite trabajar tonalmente. Podemos aumentar la cantidad de material, superponer capas o utilizar una superficie mayor de la barra para construir zonas más amplias.
Antes de buscar pequeñas variaciones conviene establecer las relaciones principales entre las zonas claras, los valores intermedios y las partes más oscuras.
La presión debe aumentarse de manera controlada. Presionar demasiado pronto puede compactar el material sobre el papel y dificultar modificaciones posteriores. Resulta más prudente desarrollar gradualmente los valores cuando el tipo de sanguina utilizado lo permite.
Si lo que necesitas es comprender cómo se organizan la luz y la sombra para representar volumen, consulta El sombreado en dibujo: cómo representar luz, sombra y volumen.
DIFUMINAR LA SANGUINA
Algunas sanguinas pueden desplazarse y suavizarse con relativa facilidad, mientras que otras producen un trazo más firme. La respuesta depende de la formulación del producto y de la superficie del papel.
Cuando el material lo permite, el difumino puede utilizarse para extender pequeñas cantidades de pigmento o suavizar determinadas transiciones. Conviene hacerlo con moderación para no perder por completo la textura del soporte ni uniformar todas las zonas.
No es obligatorio difuminar un dibujo a sanguina. Las líneas y las tramas pueden permanecer visibles y formar parte del resultado final.
Para conocer mejor esta herramienta puedes consultar Difuminos para dibujo: qué son, cómo se usan y cómo limpiarlos.
CÓMO OBTENER LAS LUCES
Sobre papel blanco, una de las formas más eficaces de obtener luces es reservar el propio soporte. Las zonas donde apenas depositamos sanguina permanecen más claras y pueden actuar como los valores luminosos del dibujo.
También es posible retirar parcialmente determinados productos secos con una goma adecuada, aunque el grado de borrado depende de la sanguina, de la presión aplicada y del papel. No conviene asumir que todas las marcas desaparecerán por completo.
Sobre papeles de tono medio puede incorporarse un material claro para aumentar determinadas luces. Este procedimiento pertenece al dibujo con varios tonos o materiales y debe plantearse desde el principio para que el color del papel participe en la estructura del trabajo.
POR QUÉ SE UTILIZA TANTO EN EL DIBUJO DE FIGURA
Los tonos cálidos de la sanguina resultan especialmente adecuados para estudiar la figura humana. Permiten describir anatomía, volumen y cambios de plano sin recurrir al gris del grafito ni al negro del carboncillo.
Esto no significa que exista un único modo de utilizarla en la figura. Puede emplearse mediante contornos ligeros, líneas estructurales, tramas visibles o un desarrollo tonal más amplio.
También puede utilizarse para estudios rápidos y apuntes, precisamente porque permite combinar construcción lineal y valor tonal con un mismo material.
ERRORES FRECUENTES AL DIBUJAR CON SANGUINA
Presionar demasiado desde el principio
Una marca intensa puede resultar más difícil de modificar. Es preferible construir progresivamente el dibujo cuando necesitamos conservar margen para corregir.
Difuminarlo todo
Suavizar todas las marcas puede eliminar diferencias de textura, dirección y borde. El difuminado debe responder a una necesidad concreta del dibujo.
No probar el material
Las sanguinas pueden comportarse de manera distinta. Antes de comenzar un trabajo conviene comprobar en una pequeña muestra cuánto oscurece, cómo responde a la presión, si puede difuminarse y hasta qué punto admite correcciones.
Elegir el papel únicamente por su color
El tono del soporte es importante, pero también lo son su textura y resistencia. Un papel atractivo puede no ser el más adecuado para el tipo de trazo, presión o superposición que queremos utilizar.
UN EJERCICIO PARA CONOCER LA SANGUINA
Antes de realizar un dibujo complejo, prepara una pequeña hoja de pruebas con el mismo papel y la sanguina que vayas a utilizar.
Traza primero varias líneas modificando la presión. Después realiza una pequeña escala desde una aplicación muy ligera hasta el valor más oscuro que puedas conseguir sin dañar la superficie.
Prueba también líneas paralelas, tramas cruzadas y una pequeña zona trabajada con el lateral de la barra si utilizas este formato. En otra muestra comprueba cómo responde el material al difumino y a la goma.
Este ejercicio sencillo permite conocer las posibilidades y los límites de una sanguina concreta antes de aplicarla a un dibujo.
No todas las sanguinas responden igual. Una pequeña hoja de pruebas ofrece más información sobre el material que intentar corregir su comportamiento cuando el dibujo ya está avanzado.
CONSERVAR UN DIBUJO A SANGUINA
La resistencia al roce depende del tipo de sanguina y de su formulación. Algunos productos quedan relativamente bien adheridos al soporte y otros desprenden material con mayor facilidad.
Mientras trabajamos conviene evitar el roce innecesario y proteger los dibujos terminados del contacto directo con otras superficies. Para almacenarlos pueden intercalarse hojas protectoras adecuadas y mantenerse en un lugar seco.
Si un dibujo necesita fijación, hay que comprobar primero la compatibilidad del fijador con el material y realizar una prueba, ya que su aplicación puede modificar el aspecto de determinados medios secos.
En Fijadores para dibujos encontrarás información específica sobre su función y utilización.
UN MATERIAL CON MUCHAS POSIBILIDADES
La sanguina permite trabajar desde un dibujo esencialmente lineal hasta estudios construidos mediante valores y masas. Puede utilizarse con precisión en forma de lápiz o de una manera más amplia cuando se presenta en barra.
Su interés no reside únicamente en su color. La manera en que responde a la presión, al grano del papel, a las superposiciones y al difuminado ofrece numerosos recursos para estudiar la forma.
Conocer el material antes de intentar dominarlo es la mejor manera de aprovechar estas posibilidades. Unas pocas pruebas de línea, valor y borrado permiten entender rápidamente cómo responde la sanguina que tenemos entre las manos.
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