COLORES CÁLIDOS: QUÉ SON Y CÓMO UTILIZARLOS EN PINTURA
Cuando hablamos de colores cálidos pensamos casi inmediatamente en amarillos, naranjas y rojos. Es una asociación útil para comenzar a estudiar el color, pero en pintura la temperatura cromática es bastante más interesante que una simple división del círculo cromático en dos mitades.
Un color no es cálido únicamente por su nombre. Su temperatura depende también de con qué otro color lo comparemos. Podemos encontrar un rojo relativamente frío junto a otro más anaranjado, un amarillo frío que se acerca al verde o incluso un azul que resulte más cálido que otro azul.
Comprender estas relaciones permite utilizar la temperatura para organizar una pintura, diferenciar planos, modificar una mezcla y crear contrastes sin depender únicamente de claros y oscuros.
Una idea fundamental: cálido y frío no son propiedades completamente aisladas. En pintura funcionan, sobre todo, como relaciones. Para saber si un color parece cálido necesitamos observar qué colores tiene a su alrededor.
QUÉ SON LOS COLORES CÁLIDOS
De manera convencional consideramos cálida la zona del círculo cromático que comprende principalmente amarillos, naranjas y rojos, además de los colores intermedios que aparecen entre ellos.
amarillos → naranjas → rojos
La asociación tiene una explicación perceptiva y cultural muy arraigada: relacionamos estos colores con el fuego, el sol, las brasas y otras fuentes de calor. En el extremo contrario solemos situar verdes, azules y violetas, asociados convencionalmente con la familia de los colores fríos.
Esta clasificación general resulta útil para orientarnos, pero no debemos convertirla en una regla rígida.
LA TEMPERATURA DEL COLOR ES RELATIVA
Aquí comienza la parte verdaderamente útil para pintar. Dentro de una misma familia cromática podemos establecer diferencias de temperatura.
Pensemos en dos rojos. Si uno se aproxima al naranja y otro se inclina hacia el violeta, el primero suele percibirse como más cálido y el segundo como más frío cuando los comparamos.
rojo más anaranjado ← ROJOS → rojo más violáceo
Algo parecido sucede con los amarillos. Un amarillo que tienda hacia el naranja se percibirá normalmente más cálido que otro que se incline hacia el verde.
Por tanto, cuando decimos que un color es cálido conviene preguntarnos siempre: ¿cálido respecto a cuál?
Para entrenar la mirada: coloca dos colores de la misma familia uno junto al otro. En lugar de limitarte a nombrarlos, intenta decidir cuál se acerca más al amarillo, al rojo, al azul o al verde. Esta comparación ayuda a percibir la temperatura con mucha más precisión.
UN AMARILLO TAMBIÉN PUEDE SER MÁS CÁLIDO O MÁS FRÍO
La diferencia se aprecia muy bien al comparar distintos amarillos. Algunos se acercan ligeramente al naranja; otros presentan una tendencia más verdosa.
hacia naranja ← AMARILLOS → hacia verde
Esta diferencia no es solamente visual. También influye en las mezclas. Un amarillo con tendencia verdosa se comportará de forma distinta al preparar determinados verdes que un amarillo claramente anaranjado.
Volvemos así a una cuestión que aparece continuamente al estudiar el color: el nombre general del tubo no nos dice todo lo que necesitamos saber sobre el pigmento.
Por eso, cuando estudiamos los colores primarios, resulta tan importante observar la tendencia cromática de cada uno y no limitarse a escoger simplemente un amarillo, un rojo y un azul.
¿PUEDE HABER UN AZUL CÁLIDO?
Esta pregunta suele resultar extraña al principio porque estamos acostumbrados a considerar el azul como el ejemplo por excelencia de color frío.
En términos generales, el azul pertenece a la zona fría del círculo cromático. Pero si comparamos distintos azules entre sí podemos hablar de azules relativamente más cálidos o más fríos.
Un azul que se incline hacia el violeta puede resultar más cálido, dentro de la familia de los azules, que otro que tienda claramente hacia el verde. Lo importante aquí es no confundir una comparación relativa con la clasificación general del color.
En otras palabras: podemos describir un azul como «cálido» al compararlo con otro azul más frío, sin dejar de reconocer que ambos pertenecen a la zona generalmente fría del círculo cromático.
CÁLIDOS Y FRÍOS DENTRO DE UNA MISMA PINTURA
La temperatura adquiere verdadero sentido cuando varios colores aparecen relacionados dentro de una obra.
No necesitamos llenar un cuadro de rojos y naranjas para conseguir una sensación cálida. Una gama de tierras, ocres, verdes apagados y grises puede establecer relaciones de temperatura mucho más complejas.
Un gris ligeramente cálido puede destacar frente a otro gris azulado. Un verde amarillento puede resultar cálido al lado de un verde azulado. Una zona de piel puede contener simultáneamente matices cálidos y fríos sin dejar de percibirse como una unidad.
La temperatura funciona, por tanto, mediante comparaciones entre zonas. No necesitamos exagerarla para que resulte perceptible.
CÓMO UTILIZAR LOS COLORES CÁLIDOS EN LA COMPOSICIÓN
La temperatura puede ayudarnos a organizar visualmente una pintura. Una zona cálida rodeada de colores más fríos puede adquirir una presencia considerable sin necesidad de aumentar mucho su contraste de valor.
Esto permite dirigir la atención hacia determinadas partes del cuadro. Un pequeño acento cálido puede resultar muy visible dentro de una gama predominantemente fría.
También podemos hacer lo contrario: construir una pintura fundamentalmente cálida e introducir pequeñas variaciones frías para evitar que toda la superficie tenga la misma temperatura.
Lo importante no es repartir cálidos y fríos de manera matemática, sino utilizarlos para establecer jerarquías y relaciones cromáticas.
Un ejercicio de composición: prepara varias manchas de colores relativamente fríos y añade entre ellas una pequeña mancha cálida. Después invierte el ejercicio. Observa cómo cambia el lugar al que se dirige primero la mirada.
TEMPERATURA Y SENSACIÓN DE PROFUNDIDAD
En determinadas condiciones, los colores cálidos pueden parecer avanzar visualmente mientras los fríos tienden a retroceder. Esta relación se utiliza con frecuencia para reforzar la sensación de profundidad.
Sin embargo, tampoco debe entenderse como una fórmula automática. La profundidad de una pintura depende simultáneamente del valor, la saturación, los bordes, el tamaño de las formas, la perspectiva y muchas otras relaciones.
Un azul oscuro y muy saturado puede tener una enorme presencia visual, mientras que un naranja claro, grisáceo y poco contrastado puede quedar perfectamente integrado en un segundo plano.
La temperatura es, por tanto, uno de los recursos que intervienen en la construcción del espacio, no una regla que actúe de manera independiente.
CÓMO CALENTAR UNA MEZCLA
Cuando decimos que necesitamos «calentar» un color no significa necesariamente añadir rojo.
La corrección dependerá del color que ya tengamos y de la dirección en la que queramos moverlo. Un verde puede hacerse relativamente más cálido acercándolo al amarillo; un rojo violáceo puede calentarse desplazándolo hacia el naranja; un gris azulado puede adquirir temperatura mediante una pequeña modificación hacia una familia más cálida.
La pregunta útil no es «¿qué color cálido añado?», sino «¿hacia qué zona del círculo cromático necesito desplazar esta mezcla?».
Aquí resulta especialmente útil comprender los colores intermedios y las transiciones entre colores, porque nos permite corregir una mezcla gradualmente en lugar de añadir pigmentos al azar.
UN EJERCICIO PARA ENTENDER LA TEMPERATURA
Una forma sencilla de estudiar este concepto consiste en trabajar con parejas de colores de una misma familia.
Escoge dos rojos diferentes, dos amarillos y dos azules. Coloca cada pareja junta y observa cuál de los dos colores parece relativamente más cálido y cuál más frío.
compara rojos · compara amarillos · compara azules
Después prueba a realizar mezclas con ellos. Comprobarás que la temperatura que percibimos en el pigmento inicial también influye en las posibilidades de las mezclas que podemos obtener.
No necesitas memorizar una lista de pigmentos cálidos y fríos. Es mucho más útil aprender a compararlos. Cuando dos colores están uno junto al otro, sus diferencias de temperatura se vuelven mucho más fáciles de percibir.
CÁLIDOS Y FRÍOS SE NECESITAN ENTRE SÍ
Una de las cosas más interesantes de la temperatura es que se percibe por contraste. Un color parece más cálido cuando está acompañado por otro más frío, y ocurre lo mismo a la inversa.
Por eso estudiar únicamente los colores cálidos deja la explicación incompleta. Su comportamiento se comprende mucho mejor cuando observamos también la familia fría y las relaciones que se establecen entre ambas.
El siguiente artículo de esta serie estará dedicado a los colores fríos y su utilización en pintura.
También puedes volver a El círculo cromático para situar visualmente las distintas familias y comprender mejor sus relaciones.
La idea que conviene conservar: un color cálido no se entiende únicamente por el lugar que ocupa en el círculo cromático. La temperatura aparece en la comparación. Aprender a distinguir pequeñas diferencias entre colores próximos nos permite utilizarla con mucha más precisión al pintar.
Comentarios
Publicar un comentario
Los comentarios se revisan antes de publicarse. Nunca se admitirán mensajes ofensivos, publicidad ni enlaces de spam. Gracias por participar con respeto.